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edición 769

ERASMOZARZUELA – El río, acuarela, 2026

EL río

Fragante se levanta, muy temprano, la fresca mañanita.

Perezosa abre los ojos, dulcemente sonrosada.

Engalánase de tules vaporosos y blancos.

Corre a la clara linfa del rumoroso río, para lavarse el sueño que no quiere dejarla.

Mas, la detiene implacable la brusca y sedienta arena, que yace en el fondo triste, estéril, muda, yerma…

¿Dónde se halla la tierra fértil que conocimos?¿Las coloridas aves que animaban las frondas?¿Y los bosques umbríos de acogedora sombra?¿Dónde discurre el río dador de canto y vida?

Inconscientes y ciegos les dimos lenta muerte, con los oídos sordos a su triste reclamo.

Con cenizas impuras, maculamos las hondas del límpido cristal, murmurador, fecundo.

¡Hoy, cuando el viento asola nuestras tierras barriendo, con su feroz aliento, las promisorias nubes matando la esperanza de las pródigas lluvias.

Solo nos queda en esta desolación profunda esperar tu divina caridad!

¡Padre Eterno y Supremo, devuélvenos el río!

Lidia Castellón de Condarco

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